Ultimas imágenes de Curiosity

Pruebas con el taladro, del cual se espera que regresa a la actividad, después de un tiempo de inactividad debido a problemas técnicos. Sol 1848
Ocaso marciano.Sol 1863

miércoles, noviembre 22, 2017

Lazos lunares

Japón y La India trabajan ya para una misión conjunta a La Luna.

Viven hasta cierto punto a la sombra de China, que avanza a pasos agigantados con metas cada vez más ambiciosos. Su relación es complicada. Uno fue durante varias décadas fue el líder económico indiscutible asiático hasta que una larga crisis, de la que aún busca salir por completo, hizo que tuviera que asistir como su gran rival lo dejaba atrás, mientras que el otro es un gigante que está despertando, con gigantescos problemas pero igualmente gigantesco potencial que también mira al coloso con recelo en una relación siempre llena de tensión. Y el tener un adversario en común siempre ayuda a estrechar lazos de cooperación, aunque muchas veces se niegue esa realidad última.

Japón y La India llevan estrechando lazos desde hace tiempo, y en 2016 firmaron un acuerdo de colaboración espacial. inicialmente en campos como el meteorológico y estudio del clima, Pero ambos países tienen también la mirada puesta en la cercana Luna, y cada uno por su lado han sido capaces de desarrollar y llevar a cabo sus propias misiones lunares. Hiten y Selene en el caso japonés, la Chandrayaan-1 por parte india, que además tendrá en 2018 una continuación con la Chandrayaan-2. Y ahora, aunque aún está en una fase inicial, el horizonte apunta a una misión lunar  conjunta, que quizás podría ser la primera de otras por venir.

Así lo expresó el presidente de la Agencia Espacial India (ISRO), AS Kiran Kumar, durante la 24ª Sesión del Foro de la Agencia Espacial Regional de Asia y el Pacífico (APRSAF) celebrada en la ciudad india de Bangalore."Estamos estudiando una posible misión lunar conjunta que todavía se encuentra en una etapa muy preliminar. Estamos trabajando en los detalles en este momento. La relación entre India y Japón en lo que respecta a las las agencias espaciales ha tenido un cambio visible. Estamos trabajando juntos para posibles futuras misiones de cooperación".

"India y Japón han estado colaborando en el sector espacial, lo que nos ayuda a compartir nuestros conocimientos y tecnologías. Creo que ambos liderarán el sector espacial en la región de Asia Pacífico a través de ella", añadía Naoki Okumura.

¿Referencia indirecta a China? Es posible, aunque expertos de ambos lados no creen que este sea el caso."La colaboración espacial indojaponesa es positiva, ya que ayuda a ambos países a canalizar sus recursos y tecnología. Ambas partes tienen algo que ofrecerse la una a la otra. El programa espacial de India y Japón se encuentra en un nivel similar. Además, la misión lunar conjunta no debe considerarse dirigida contra ningún tercer país, particularmente China, que está ejecutando un programa espacial avanzado. La misión espacial de la India es un programa civil y está orientado hacia el logro de los objetivos del país", defiende Ajey Lele, del Institute for Defence Studies and Analyses.

Sea cual sea el motor último de esta colaboración lo cierto es que deberemos estar atentos a los próximos movimientos de ambas potencias, cuyos lazos comunes podrían dar pronto sus primeros frutos más allá de la órbita terrestre. El futuro nos promete fuertes emociones lunares. 
 
Tanto Japón como La India tiene ya cierta experiencia en misiones lunares. Ahora ambos quieren potenciarlas colaborando en misiones conjuntas, aunque sin dejar de desarrollar las suyas propias. 

India, Japan Plan to Jointly Explore the Moon

martes, noviembre 21, 2017

El mensajero que vino desde el abismo

Conociendo a Oumuamua, el primer viajero interestelar conocido. 

El 19 de Octubre dejamos de estar solos en el Universo. No porque descubriéramos la señal de una civilización alienígena o signos de actividad biológica en algún planeta situado en otra estrella, algo que llevamos mucho esperando pero que nunca termina de llegar, sino porque ese día el telescopio  Pan-STARRS de la isla de Maui en Hawai, detectó un tenue punto de luz desplazándose por el cielo nocturno. A primera vista no muy diferente a las otras detecciones de cuerpos cercanos a la Tierra, que indicaban el paso asteroides o cometas por nuestra vecindad, pero pronto quedó claro que este visitante era especial.

Su trayectoria y velocidad mostraron rápidamente que se trataba de un cuerpo desligado del Sol, destinado a no regresar jamás. Eso no era novedoso en el mundo de la astronomía, ya que el empujón gravitatorio de los gigantes del Sistema Solar Exterior, como Júpiter, pueden proyectar a un pequeño cuerpo celeste, asteroide o cometa, hacia las profundidades del espacio interestelar de forma definitiva. Pero en este caso había algo más, algo más trascendental: Su trayectoria de entrada indicaba que nunca estuvo sujeto al Sol, y que con toda probabilidad había llegado desde el espacio interestelar, sumergiéndose brevemente en nuestro pequeño reino solar antes de regresar a la oscura inmensidad de la que vino. Estábamos ante el primer visitante conocido llegado desde las estrellas.

Cuando fue detectado ya se encontraba en trayectoria de salida, después de sobrevolar el Sol el 9 de Septiembre y alcanzar el punto de mínima distancia a la Tierra el 14 de Octubre, 5 días antes de su detección. Inicialmente considerado un cometa, pronto se confirmó una total falta de actividad, sin señales de una estructura cometaria de ningún tipo. Lo que teníamos delante era un asteroide interestelar, que pronto recibió un nombre, Oumuamua, que en hawaiano significa "un mensajero de lejos que llega primero". Dada las circunstancia no podía ser más adecuado. Porque eso es precisamente lo que es, un mensajero que llega desde más allá de los limites de nuestro mundo, el primero que reconocemos como tal.

Pero este mensajero se estaba ya despidiendo de nosotros, y por tanto el tiempo para estudiarlo se agotaba. Por ello muchos de los grandes observatorios terrestres, como el Very Large Telescope y el Observatorio Europeo Austral, se pusieron en marcha. Una intensa campaña cuyos primeros resultados muestran que el recién llegado es diferente a cualquier cosa vista anteriormente. Y es que presentaba variaciones de su brillo por un factor de 10 a medida que giraba sobre si mismo, en una rotación estimada en unas 7,3 horas. Eso desveló que estábamos ante un asteroide con una forma más que extraña, diez veces más largo que ancho, lo que insinúa una historia extremadamente compleja.

Así podemos resumir que Oumuamua mide al menos 400 metros de longitud, es de naturaleza rocosa con notables cantidades de metal, sin rastro de hielo, relativamente denso y con forma de cigarro. Además tiene un color rojizo, seguramente como consecuencia de haber sido bombardeado por rayos cósmicos de alta energía durante los millones de años que ha estado navegando a través del espacio interestelar. Además parece ser completamente inerte, sin rastro alguna de polvo a su alrededor.¿Y de donde vino? Cálculos orbitales preliminares sugieren que el objeto se adentró en nuestro sistema planetario aproximadamente en la dirección en la que se encuentra la brillante estrella Vega, en la constelación septentrional de Lyra, aunque todo indica que no tiene relación alguna con ella, porque cuando estuvo en esa región, hace unos 300.000 años, Vega no estaba ahí. No debemos olvidar que la Galaxia es un río de estrellas en eterno movimiento.

Es probable, por tanto, que Oumuamua haya estado vagando a través de la Vía Láctea, independiente a cualquier sistema estelar, durante cientos de millones de años antes de su casual encuentro con el Sistema Solar. Un fugaz viaje por la luz antes de regresar a la oscuridad, ofreciendo una oportunidad única, en realidad la primera, de estudiar de cerca un viajero interestelar. Así se hizo desde la Tierra, y así se sigue haciendo desde telescopios orbitales como el Hubble y el Spitzer, que lo seguirán hasta donde sea posible, intentando definir así con mayor precisión su trayectoria y destino.

El mensajero de las estrellas es ya historia, aunque aún tardará años, en realidad siglos, en abandonar completamente el Sistema Solar. Pero deja abierta las puertas al descubrimiento de otros, que posiblemente no han dejado nunca de visitarnos pero hasta ahora habían pasado desapercibidos. Los avances en las tecnologías de rastreo, como es el caso del observatorio Pan-STARRS, promete una nueva era en este aspecto. Como concluye  Olivier Hainaut, miembro del equipo de ESO, "ahora que hemos encontrado la primera roca interestelar, ¡nos estamos preparando para las próximas!".

Este diagrama muestra cómo, a lo largo de tres días del mes de octubre de 2017, el asteroide interestelar 'Oumuamua ha variado su brillo. El amplio rango del brillo se debe a la forma muy alargada de este objeto único, que rota cada 7,3 horas. Los diferentes puntos de colores representan las medidas hechas a través de diferentes filtros, que cubren la parte visible y del infrarrojo cercano del espectro.

El camino de Oumuamua. Su órbita hiperbólica está muy inclinada y, en su camino, no parece haber pasado cerca de ningún otro cuerpo del Sistema Solar.

Esta combinación de imágenes muy profundas muestra al asteroide interestelar en el centro de la imagen. Está rodeado de senderos de estrellas débiles que dejan su rastro, dado que los telescopios lo seguían en su desplazamiento. Esta imagen fue creada mediante la combinación de varias imágenes del Very Large Telescope de ESO y el telescopio Gemini Sur. El objeto aparece como una fuente puntual, sin polvo circundante.

El viaje de Oumuamua.

Observaciones de ESO muestran que el primer asteroide interestelar no se parece a nada visto antes

lunes, noviembre 20, 2017

Un deseo entre estrellas fugaces

Observando un meteoro desde la ISS.

Se las conoce popularmente como "estrellas fugaces" o "lluvia de estrellas" cuando se manifiestan en forma conjunta, ya que a los ojos de nuestros antepasados lejanos parecía que realmente eran estrellas que caían desde el Firmamento sobre el mundo. Hoy día nuestra visión es totalmente diferente, sabemos que habitamos un planeta que orbita una estrella, a la que llamamos Sol, y que las estrellas que vemos en la noche son igualmente otros Soles, solo que situadas mucho más lejos y por lo cual solo podemos verlas como puntos de luz. Pero las palabras suelen tener una vida más larga que el significado que contenían inicialmente, como fósiles que permanecen mucho más allá de la especie a la cual pertenecía, y hoy día, como muchas otras, la expresión "estrella fugaz" y variantes sigue vigente para hablar de los meteoros más tenues, aquellos que resplandecen durante un instante antes de evaporarse, y que por tanto realmente tiene una vida fugaz ante nuestros ojos.

Tanto desde la Tierra como desde el cielo, ya que la ISS es una plataforma perfecta que permite captarlas desde "el otro lado". Así lo hizo el astronauta de la ESA Paolo Nespoli, que mientra tomaba imágenes del exterior captó la incineración de un pequeño meteoro, que dejó un rastro de luz claramente visible aunque de corta duración. Se estima que la pequeña roca espacial responsable, posiblemente no mucho mayor que un grano de arena, se movía a unos 40 Kilómetros/Segundo, lo que es una velocidad notablemente alta para lo que suele ser la media habitual, que se mueve alrededor de los 20 Kilómetros/Segundo.

No es la primera vez que las cámaras de la ISS captan a estos recién llegados, que se evaporan en nuestra atmósfera en un fugaz pero hermoso trazo de luz, pero cada uno de esos momentos son dignos de verse. Y, siguiendo la tradición, pedir un deseo: Que algún día verlas de esta forma se convierta en una maravillosa normalidad, porque eso significará que finalmente hemos iniciado realmente nuestro viaje hacia las estrellas. Y esta vez hacia las de verdad.

Secuencia completa del meteoro, captado mientras la ISS se movía desde el Océano Atlántico sur hasta Kazajstán, y que aquí se hace visible en los segundos 7-8.

Cada cosa con su nombre. Aunque siempre hay lugar para términos más románticos. 

Meteoroide cayendo a la Tierra, visto desde la Estación Espacial

domingo, noviembre 19, 2017

Post Vintage (250): Días de agua y fuego

Mars Express nos acerca a las espectaculares inundaciones que sacudieron esta región volcánica.

Ya veterana pero aún plenamente operativa, la sonda europea Mars Express nos regala cada cierto tiempo imágenes espectaculares que nada deben envidiar a las de sus compañeras de la NASA. Este es el caso de las últimas publicadas, tomadas por su cámara estéreo de alta resolución el 12 de Julio, justo al sur de la desembocadura del conocido como Minio Vallis. La región es parte de la desembocadura del sistema de canales de Mangala Valles, y está situado en la parte suroeste de la protuberancia de Tharsis, hogar de varios volcanes, entre ellos el Olympus Mons, el mayor de todo el Sistema Solar. En ella encontramos las huellas de colosales avenidas de agua, que en algún momento del pasado remoto recorrieron la región con una fuerza inimaginable.

Su proximidad a estos colosos de fuego no es casual, ya que probablemente jugaron un papel importante en la creación de estos canales, que fueron tallados por los grandes volúmenes de agua que una vez por aquí fluyeron, liberadas de su prisión de hielo subterráneo por la llegada del magma que formó Tharsis. Una inundación quizás tan colosal como fugaz, pero que dejó una huella que aún permanece claramente visible. Por ejemplo, vemos un canal desembocando en el interior del cráter de 28 kilómetros de ancho en la parte inferior, formando por un caudal de agua tal que literalmente consiguió romper su borde y precipitarse hacia el interior. La escena, sin lugar a dudas, debió ser espectacular.

Pero un golpe más duro encajó en que vemos, deformado hasta casi perder su identidad, en el centro de la escena: Se llenó de agua y sedimentos y posteriormente fue erosionado nuevamente.El "terreno caótico" formado a su alrededor lo forman bloques aislados de material de la superficie, que terminaron colocados de forma caótica durante la liberación de agua del subsuelo y el colapso posterior. Un poco más arriba vemos otro cráter totalmente lleno de sedimentos, hasta el punto que solo lo que queda de su contorno nos permite aún identificarlo como tal. Finalmente, avanzando en sentido contrario a lo que fue la inundación (o inundaciones, ya que se produjeron más de un episodio de este tipo) llegamos al profundo canal que encauzó el flujo de agua hacia este región, con paredes interiores que muestran capas, terrazas e islas cuyas formas fueron esculpidas por la corriente.

Mangala Valles se estima que se han creado durante la era Hesperian, hace unos 3500 millones de años, con episodios tanto de actividad volcánica como de inundaciones probabilidades que se siguieron produciendo quizás tan recientemente como hace unos pocos cientos de millones de años. Fueron días de agua y fuego, donde la furia de Tharsis se manifestó tanto con mares de roca fundida, sino también en forma de muros de agua, cuya terrible fuerza aún resuena en estas imágenes.

Mapa topográfico de Mangala Valles.

Recreacción en 3D del cráter que hemos visto en el centro de la imagen, que se vio cubierto por el flujo de agua, cubierto de sedimentos y erosionado.

Los volcanes e Tharsis, que descansan sobre un gigantesco abultamiento creada por la acumulación de las sucesivas oleadas de magma, tan grande que deformó al propio planeta. Su actividad posiblemente fue acompañada de grandes avenidas de agua, a causa del hielo subterráneo fundido por ellas.

Flash floods in Mangala Valles

viernes, noviembre 17, 2017

Música estelar

Enviar canciones a otro planeta, una curiosa iniciativa del Festival Sonar.

Lograr que la gente levante los ojos al firmamento, que se interese por el Universo en el que vive, que sueñe con otros mundos y realidades, no es sencillo. La parte más "académica" de la astronomía puede hacerse pesada al común de los mortales, y saber transmitirla es algo que no está al alcance de todos. Esa era precisamente el caballo de batalla de Carl Sagan, bajar la ciencia del Olimpo y ponerla al nivel y alcance de todos, aunque fuera simplificando el mensaje. Creía que si esta no era capaz de comunicar, de hacerse entender fuera de sus cerrados círculos habituales, habría fracasado en su principal propósito. Y no le faltaba razón.

Muchos son los caminos por el cual se puede ascender a la cima del conocimiento, algunos más duros y escarpados, otros más sencillos y accesibles, y algunos imaginativos y capaces de relacionar elementos aparentemente sin relación, pero todos igual de válidos para ganarnos el corazón de la gente.Y en esto último camino se enmarca una curiosa pero sin duda interesante iniciativa liderada por el Festival Sonar (Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia), para celebrar su 25º aniversario: El envío de canciones creadas especialmente por artistas implicados el festival a una a la conocida como Estrella de Luyten, a 12,4 años-luz, y que está acompañado por exoplaneta conocido potencialmente habitable, GJ273b.

En total 33 piezas de música de 10 segundos de duración cada una, cuya transmisión se inició los días 16, 17 y 18 de octubre de 2017, desde la antena de la Asociación Científica Europea de Radares de Dispersión Incoherente (EISCAT, por sus siglas en inglés) ubicada en Tromsø, Noruega, y que afrontará su segunda fase de emisión en Abril de 2018. "Ante el reto único de comunicarse con una posible inteligencia extraterrestre, las respuestas de los artistas han sido imaginativas y muy variadas. Desde propuestas de carácter poético hasta músicas matemáticas pensadas para ser fácilmente descifrables, pasando por propuestas más políticas que intentan dar una imagen de lo que somos como humanidad, sin ahorrar la crítica a cómo estamos destruyendo nuestro propio planeta", apuntan desde el Sónar.

Una iniciativa que cuanta con la colaboración de instituciones como el de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), cuyo director Ignasi Ribas, comenta: "Estamos siendo testigos de un aumento exponencial en nuestro conocimiento de los sistemas planetarios en el universo y ahora conocemos unos 10 exoplanetas que podrían ser adecuados para albergar vida. Por supuesto, no tenemos idea de si la vida ha prosperado en la superficie de esos planetas y si tales formas de vida han desarrollado inteligencia. Pero en IEEC estamos emocionados de participar en el experimento de enviar un mensaje intencional al planeta cercano potencialmente habitable como GJ273b y esperar una respuesta. Si eso sucediera dentro de 25 años, sin duda sería alucinante".

Por encima de todo es una iniciativa que busca conectar con el público del Sonar, con esa gente "de la calle", de un sector de la población en su mayor parte bastante joven que quizás vive desconectado del Universo que se extiende sobre sus cabezas, y en los que quizás, solo quizás, puede que esta conexión entre la música y la astronomía haga despertar su interés. Nada a perder y mucho que ganar. El conocimiento y el saber es como escalar una montaña, se pueden seguir diversas rutas pero al final todos nos encontramos en la cima.

Música a las estrellas.

El objetivo de esta emisión, un mundo situado a 12.4 años-luz. Una (improbable) respuesta llegaría dentro de 25 años, condiciendo con el 50º aniversario del Sonar, lo que evidentemente no es una casualidad, sino algo buscado por los organizadores de esta iniciativa.
 
El Sónar envía 33 canciones a un exoplaneta potencialmente habitable

jueves, noviembre 16, 2017

La maravilla de lo cotidiano

Ross 128 b, un nuevo mundo potencialmente habitable cerca de La Tierra.

Ya no son casi noticia que se descubran planetas en otras estrellas, y de la misma manera cada vez es menor sorprendente encontrar algunos con tamaños parecidos al nuestro, y dentro de estos últimos que se encuentren dentro de la llamada zona habitable de su Sol, allí donde es posible, aunque no necesariamente inevitable, que algunos puedan desarrollar temperaturas superficiales adecuadas para el manteniente de agua líquida. Hace apenas un par de décadas esto era impensable, y los primeros hallazgos estuvieron rodeados de una inmensa expectación. Eran otros tiempos, más emocionantes, pero sin lugar a dudas mucho peores. La misma (relativa) indiferencia con que ahora recibimos estos hallazgos son, paradójicamente, un ejemplo de lo mucho que hemos progresado.

Porque dichos descubrimientos no cesan, el numero de mundos crece exponencialmente, y cada vez vemos que los mundos rocosos como el nuestro son una norma, no una excepción. El Universo está lleno de otras Tierras, aunque seguramente la inmensa mayoría son páramos sin vida, donde algunas circunstancias se pusieron en su contra. Nuestra vecino Venus es un ejemplo que las cosas no son tan sencillas.

Ross 128 b es el más reciente de esos mundos "parecidos a la Tierra" que hemos encontrado en esta transcendental búsqueda, y aunque es otro más de la ya larga lista, también tiene sus detalles que le hace único y hasta intrigante por sus posibilidades. Entre ellas que tiene el mismo tamaño que el nuestro, que se encuentra a una distancia adecuada como para poder disfrutar de temperaturas medias similares a las terrestres, y que su estrella, Ross 128, aunque es una débil enano roja, famosas por sus repentinas llamaradas que bañan a cualquier mundo que las orbite con oleadas de radiación ultravioleta y de rayos X, parece un astro mucho más tranquilo que sus hermanas estelares. Algo que sin duda aumenta de forma exponencial sus posibilidades.

Gracias a los datos de HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher), un equipo de astrónomos descubrió que Ross 128 b orbita 20 veces más cerca de su estrella que la distancia a la que la Tierra orbita del Sol, pero dado que esta es mucho más tenue que esta última, recibe sólo 1,38 veces más radiación que nosotros. Como resultado, se estima que su temperatura de equilibrio se encuentra entre los -60 y los 20° C.Suficiente como para que sus descubridores lo consideren un mundo "templado", aunque aún no está claro si está realmente dentro de la zona de habitabilidad. En todo caso será un objetivo de estudio de primera clase para los futuros observatorios astronómicos, especialmente a la hora de buscar y analizar posibles atmósferas.

Y una última curiosidad. Actualmente Ross 128 se encuentra a 11 años luz, pero en 79.000 años, una eternidad para un humano pero un parpadeo para el Universo, esta pequeña estrella se convertirá en la estrella más cercana a nosotros, incluso más que Próxima Centauri. Y Ross 128 b el exoplaneta más próximo a la Tierra. Si en ese futuro distante nos hemos expandido más allá del Sistema Solar, hacia las aguas interestelares, sus hipotéticos habitantes, quizás colonizadores humanos, podrán señalar una brillante estrella amarilla a las nuevas generaciones y decirles que sus antepasados que de ahí vinieron sus lejanos antepasados.

Ciertamente estos descubrimientos ya no son noticia. Y es maravilloso que así sea.

Conociendo un poco más a este nuevo miembro de la creciente familia de los exoplanetas.

Un viaje desde los cielos terrestres hasta Ross 128 b. 

Descubierto el mundo templado más cercano orbitando una estrella tranquila

miércoles, noviembre 15, 2017

El vuelo del navegante

Iniciadas las pruebas en vuelo supersónico del futuro paracaídas del rover 2020.

Aterrizar en Marte es extremadamente complicado, más que hacerlo en la Tierra o La Luna. Tiene atmósfera, pero ni es lo suficientemente densa como para que un paracaídas sea suficiente para frenar lo necesario para tocar tierra suavemente ni lo suficientemente tenue como para poder dejarse "caer" sin mayor problema, como ocurre con un vehículo lunar. Está en un punto medio en el peor sentido de la palabra, y por ello cada sonda que quiere ser enviada a la superficie debe ser todo un ejercicio de complejidad tecnológica y precisión en las maniobras. El fatal destino de la Schiaparelli, o mirando más atrás, de la Mars Polar Lander, nos recuerdan esta dura realidad.

Por ello todo aterrizaje llega después de años de estudios, diseños y pruebas. Ni tan solo eso asegura el éxito, pero es lo único que podemos hacer. Se hace lo mejor posible. Y en este esfuerzo se enmarca la más reciente y espectacular prueba de vuelo realizada recientemente, protagonizada por un modelo del paracaídas que está destinado a frenar al próximo gran rover marciano, que en 2020 se adentrarán en la atmósfera marciana a 5.4 kilómetros por segundo. Será su misión reducir tan carrera enloquecida hasta ponerlo a una velocidad subsónica, que dará paso a las siguientes maniobras de frenado, esta vez ya mediante con retroimpulsores.

Y para avanza hacia su diseño final, un cohete Black Brant IX despegaba el pasado Octubre desde las instalaciones del Goddard Space Flight Center's Wallops Flight Facility, transportando lo que se conoce como ASPIRE (Advanced Supersonic Parachute Inflation Research Experiment), una estructura cilíndrica que contenía el paracaídas supersónico, el mecanismo de despliegue y los instrumentos y cámaras para registrar todo lo que ocurriera. Después de alcanzar los 51 kilómetros de altura se inició el viaje de regreso. 42 segundos más tarde, a una altitud de 42 kilómetros y una velocidad de 1,8 veces la velocidad del sonido, se cumplieron las condiciones idóneas para la prueba, allí donde la densidad del aire era la que se encontrará una vez dentro de la atmósfera marciana, y el paracaídas se desplegó con éxito, para finalmente amerizar en el Atlántico.

El paracaídas probado durante este primer vuelo fue casi una copia exacta del utilizado en el exitoso aterrizaje de Curiosity, en 2012. Las pruebas que están por venir evaluarán el rendimiento de una versión reforzada que también podría utilizarse en futuras misiones a Marte, generándose en el proceso una enorme cantidad de información técnica que será utilizada para avanzar hacia el diseño definitivo del que en 2020 volará a través de los rojos cielos marcianos, guiando al nuevo explorador hacia su destino. Y en esta ocasión también imágenes, que ofrecen una visión aproximada de lo que veremos cuando se despliegue contra los cielos, gracias a que una de las cámaras que registrarán esos momentos críticos estará apuntando hacia arriba, ofreciendo una visión inédita de los famosos 7 minutos de terror, el lapso del tiempo en que toda sonda que intente aterrizaje en Marte se juega el ser o no ser.

El Black Brant IX despegando desde las instalaciones delWallops Flight Facility, el pasado 4 de Octubre.

La primera prueba de vuelo supersónico del futuro paracaídas del rover Mars 2020. 

NASA's Mars 2020 Mission Performs First Supersonic Parachute Test

lunes, noviembre 13, 2017

Un corazón eternamente cálido

Buscando una explicación al largo calentamiento de esta pequeña luna.

Encélado es tan pequeño como sorprendente, una esfera de hielo bajo cuya superficie existe un océano global, así como actividad geotermal, atestiguada por la presencia de sales y polvo de silicio en los géisers que emanan de su polo sur. Todo ello indica una intensa y constante fuente de calor que mantenga todo ese complejo sistema en movimiento, pero hasta ahora la respuesta no está del todo clara. Las mareas gravitatorias son la explicación habitual y más lógica, aunque también es cierto que el calor generado por la fricción del hielo, por si solo, no sería suficiente para compensar el que se perdería, y en un tiempo relativamente corto, estimado en unos 30 millones de años, se habría congelado completamente.

Falta algo en el puzzle que permita ofrecer una teoría completa que explique todos y cada uno de los detalles observados de forma coherente, una pieza que haga encajar el conjunto. Y esta podría ser que el núcleo rocoso de Encélado fuera poroso, lo que permitiría a la fricción de marea podría generar calor suficiente para alimentar su actividad miles de millones de años. Así lo defiende un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, y que daría así sentido a la tremenda actividad de este luna, así como que la corteza helada en el polo sur, donde se manifiestan sus plumas de partículas, sea mucho más delgada que en el resto. "Aunque nunca ha estado claro cuál es la fuente de la que Encélado obtiene la energía para permanecer activa, ahora hemos visto con más detalle cómo la estructura y la composición de su núcleo rocoso podría tener un papel fundamental en la generación de la energía necesaria", señala el autor principal del estudio, Gaël Choblet, de la Universidad de Nantes.

Incluyendo todo lo que sabemos y conocemos de Encélado, se añadió en nuevas simulaciones un núcleo formado por roca porosa deformable y no consolidada, en que el el agua podría filtrarse facilmente y calentarse gradualmente gracias al calor generado por la fricción de las mareas gravitatorias, que posteriormente transferirían dicho calor al océano superior en forma de estrechas columnas, que además de transportar partículas minerales, también se elevarían hasta la corteza helada, fundiéndola en parte y haciendo que fuera mucho más delgada. Esto no solo explicaría que se mantenga activa a lo largo de las eras, sino también pondría luz en la otra gran pregunta, el porque los géisers, la actividad externa que vemos en esta luna, está concertada de tal forma en el polo sur.

Y es que esto nuevos modelos muestran que la mayoría del agua se expulsaría precisamente en las regiones polares, y en forma de un proceso en cadena que provocaría puntos calientes en zonas localizadas, generando un menor grosor en la capa de hielo justo sobre su vertical, algo que coincide con lo interpretado por Cassini a lo largo de sus repetidos sobrevuelos. "Nuestras simulaciones pueden explicar al mismo tiempo la existencia de un océano global, debido al transporte de calor a gran escala entre las profundidades del interior y la capa de hielo, y la concentración de actividad en una región relativamente reducida alrededor del polo sur, lo que justificaría los principales fenómenos observados por Cassini", explica el coautor del estudio Gabriel Tobie, también de la Universidad de Nantes.

Una fuente de calor permanente a lo largo de miles de millones de años, con la suficiente intensidad para explicar la existencia de un océano global, y que al mismo tiempo daría sentido a la presencia de unos puntos de actividad en superficie tan concentrados. Si este es el escenario que se esconde debajo de su helada superficie, y todos los elementos encajan con esta nueva visión del corazón de Encélado, la vida, de existir, habría tenido todo el tiempo del mundo para desarrollarse. Y la necesidad de regresar, con una sonda especialmente equipada tanto para estudiar tanto su geología interna como para detectar las posibles señales químicas biológicas presentes en sus plumas de vapor de agua, nunca habrá sido más acuciante.

El interior de Encélado según el modelo ahora presentado, con el agua filtrándose en el interior del núcleo, para salir de nuevo, transportando el calor adquirido de las mareas gravitatorias en forma de estrechas columnas, que tiene en el polo sur principal punto de salida.

El largo calentamiento de Encélado

domingo, noviembre 12, 2017

Post Vintage (249): Una oscuridad resplandeciente

Adentrándonos en una de las más famosas nebulosas de polvo interestelar y visible a simple vista desde el Hemisferio Sur. 

Nuestros ojos se sienten atraídos por el brillo de las estrellas y los planetas, por el tenue resplandor de la Vía Láctea, por la luminosa cara de La Luna, aunque en realidad no sea más que un pobre espejo de la luz solar. En la inmensidad de la noche, rodeados por las tinieblas del basto Universo que se extiende sobre nuestras cabezas, es el lugar más natural donde centrar nuestra mirada. Pero no siempre. En ocasiones la oscuridad, al mismo tiempo temida y amada, puede ser igual de resplandeciente. Este es el caso de la nebulosa Saco de Carbón.

Situada a 600 años luz de distancia, en la constelación de la Cruz del Sur, su negra silueta se recorta como un fantasma sobre la banda luminosa y estrellada de la Vía Láctea y, por esta razón es conocida desde el día que los primeros seres humanos comenzaron a poblar el hemisferio sur, mucho más agraciado por las bellezas del Cosmos que su contrapartida norteña. Pero con la mayor parte de la Humanidad concentrada en este último, donde también se concentra la mayor parte de las tierras emergidas, pasaría mucho tiempo antes de que fuéramos conscientes de su existencia.

El primer habitante del Norte en darla a conocer, en 1499, fue el explorador español Vicente Yáñez Pinzón. Durante un tiempo se la conoció como la Nube Oscura de Magallanes, un juego de palabras dado su negro aspecto en comparación con el brillante resplandor de las dos nubes de Magallanes, galaxias satélite de la Vía Láctea, igualmente desconocidas hasta el viaje de Fernando de Magallanes en el siglo XVI, de ahí su nombre. El cielo del Sur estaba lleno de joyas que Europa solo conoció cuando los primeros exploradores avanzaron hacia el Sur y cruzaron el ecuador, desvelando el firmamento que se escondía más allá del horizonte del viejo mundo.

Sin embargo, Saco de Carbón no es una galaxia. Se trata de una nube interestelar de polvo tan espesa que impide el paso de  la luz de las estrellas del fondo, de ahí que la veamos, no directamente, sino el aparente vacío que parece crear en lo que, por otra parte, es un tapiz continuado de estrellas. Su  corazón, que apenas tiene un 10% de la luminosidad del espacio circundante está formado de gas y partículas de polvo, que tienen sobre su superficie capas de agua congelada, nitrógeno, monóxido de carbono y otras moléculas orgánicas simples. Un muro que bloquea la luz estelar, aunque no del todo, como revela esta imagen. Algo de ella puede pasar, pero más enrojecida de lo que debería ser, ya que la luz azul es absorbida y dispersada en mayor medida que la roja. Por eso las estrellas que podemos entrever a través de ella tienen este tono.

Tan densa como transitoria, y por extraño que parezca, es el principio del camino hacia lo opuesto. Las densas nubes interestelares como esta contienen inmensas reservas de polvo y gas, el combustible para formar nuevas estrellas.Y del Saco de Carbón saldrá una nueva generación estelar, que con el tiempo disipará lo que una vez fue una profunda oscuridad, tan profunda, rodada como estaba de un mar de estrellas, que por extraño que parezca casi resplandeció con luz propia.

La nebulosa con un campo de visión más amplio. Este rico paisaje forma parte, visto desde la Tierra, de la pequeña constelación de la Cruz del Sur. La estrella brillante es Alfa Crucis, también conocida como Acrux, una de las cuatro estrellas que conforman la famosa forma de Cruz.

La nebulosa Saco de Carbón (Coalsack Nebula) recortándose sobre la Vía Láctea. A su alrededor otras joyas del hemisferio Sur, como las galaxias Gran y Pequeña Nube de Magallanes.

La zona del firmamento austral donde podemos localizar el Saco de Carbón. Las estrellas mostradas aquí son visibles a simple vista en una noche despejada. La nebulosa propiamente dicha puede ser vista fácilmente sin telescopio como un área oscura superpuesta sobre el resplandor de la Vía Láctea.

Viajando desde la Tierra hasta esta oscura nube interestelar.

Un saco de carbón cósmico

viernes, noviembre 10, 2017

Cuando las estrellas bailan

Midiendo nuestra galaxia con la técnica del paralaje.

Extendamos el brazo, levantemos el dedo pulgar y cerramos un ojo, mirándolo fijamente con el otro. Y ahora cambiemos de ojo. Podremos ver como la aparente posición de nuestro dedo con respecto a lo que tengamos de fondo (lámpara, televisor, un cuadro en la pared, ect...) cambia notablemente. Es un sencillo experimento con el cual podemos entender el concepto del paralaje, el ver el mismo cuerpo desde dos ángulos ligeramente diferente y su movimiento aparente con respecto a lo situado más allá. En nuestra vida diaria eso permite a nuestro cerebro generar una visión en profundidad, combinando la información que le llega de cada ojo. Pero es astronomía fue la técnica que permitió medir por primera vez distancias estelares y darnos cuenta de la inmensidad de nuestro galaxia.

La idea es simple. La Tierra gira alrededor del Sol, y a partir de un punto concentro, al cabo de 6 meses se encontrará en el punto opuesto, o lo que es lo mismo, a unos 300 millones de Kilómetros de distancia. Un desplazamiento que genera un aparente cambio en las posiciones de las estrellas más cercanas con respecto a la más lejanas situadas de fondo, en un baile cada vez mejor cuando más lejos se encuentre. Eso permite calcular con notable precisión a que distancia que se encuentra de nosotros.

 El astrónomo alemán Freidrich Wilhelm Bessel fue el primer en aplicar esta técnica, siendo 61 Cygni la primera estrella cuya distancia pudo ser medida. No es la más cercana, pero su elevado movimiento propio (5,2” al año) hacia pensar que quizás lo era, y por eso fue elegida. Posteriormente le seguirían Vega y Alfa Centauri, revelándose que esta última era en realidad la estrella (que posteriormente se descubrió que era un sistema triple) más próxima. Se abrían las puertas del Universo, aunque de forma limitada. Efectivamente, esta técnica funciona en estrellas relativamente cercanas, pero para objetos más lejanos, o directamente en el reino intergaláctico, la diferencia es demasiado ínfima o directamente nula como para poder aplicarse, necesitando ya otros métodos.

Pero poco a poco los límites donde la técnica del paralaje, la frontera a partir de la cual deja de ser efectiva, cada vez se sitúa más lejos, al ritmo que las nuevas tecnologías permiten medir variaciones cada vez más pequeñas, imposibles en los tiempos de Bessel. Y si hasta hace poco dichos límites se situaban a unos 36.000 años-luz, un equipo científico del Max Planck Institute for Radio Astronomy los lleva ahora mucho más lejos, hasta 66.000 años-luz, prácticamente hasta el otro extremo de la Galaxia. Todo gracias a las observaciones del Very Long Baseline Array (VLBA), cuya precisión para medir desplazamientos de objetos celestes es cientos de veces superior a todo lo que una vez pudo soñar el astrónomo alemán.  

El objeto de estudio fue una zona de formación estelar, como puede ser la Nebulosa de Orión, conocida como G007.47+00.05, y que se encuentra prácticamente al otro lado de la Galaxia. Como todas las regiones de este tipo,  esta contiene moléculas de agua y metanol, que actúan como amplificadores naturales de las señales de radio. Esto da como resultado masers (el equivalente en onda de radio de los láseres), un efecto que hace que las señales de radio aparezcan brillantes y fácilmente observables con radiotelescopios .Eso facilito la observación y el delicado ejercicio de extraer de ellos el casi imperceptible desplazamiento aparente fruto del movimiento de la Tierra

Bassel se habría asombrado de tal hazaña. Por el logro en si mismo y porque ahora seamos capaces de ver y medir la distancia de objetos situados al otro lado de nuestra galaxia, superando así la dificultad extrema que representa intentar conocer su estructura general habitando en su interior, y teniendo, por tanto, una visión tan limitada de ella que incluso su forma exacta aún no es del todo conocida.

Como explica Alberto Sanna, que lideró este estudio,"ahora podemos mapear con precisión todo el alcance de nuestra galaxia. La mayoría de las estrellas y el gas en nuestra galaxia están dentro de esta distancia. Ahora tenemos la capacidad de medir distancias suficientes para rastrear con precisión los brazos espirales de la galaxia y aprender sus verdaderas formas". Los próximos años oiremos hablar mucho del VLBA, y quizás, más pronto de lo que podíamos soñar,  tener en nuestras manos un auténtico mapa general y preciso de nuestra ciudad estelar.

La posición de G007.47+00.05, prácticamente al otro lado de la galaxia y cerca de sus límites. 

Paralaje estelar. El movimiento de la Tierra hace que los cuerpos estelares más cercanos cambien su posición con respecto a los situados más lejos.

Un ejemplo práctico, que podemos apreciar nosotros mismos, del paralaje. A nuestro cerebro eso le permite ofrecernos una visión en profundidad. En astronomía la idea es básicamente la misma. 

Astronomers start mapping the structure of the far side of the milky way